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En el camí vell que condueix a Sant Miquel de la Tosca es troba al costat esquerra una vella capella consagrada al Crucifix. L'any 1929 dos excursionistes de Reus van escriure sobre la mateixa les següents paraules:
”És una petita edificació humil i senzilla, posada sota una penya. Un Sant Crist ocupa un altanet, en el seu interior. Aquest Crucifix va ésser trobat sobrenedant immòbil, en el corrent del barranc, per un pagès. Creient que la seva fixesa denotava no voler moure's d'aquest indret s'edificà la petita capella davant mateix del lloc on es feu la troballa. Allà on es verificà aquesta creix un grup d’àlbers i, a la seva ombra, i vora unes roques, raja una font”.
Per a Francisco Gras y Elías en la seva Historia de las ermitas del arzobispado de Tarragona, escrita l'any 1909:
"Se venera también en el término de Vilosell y en ella se celebra el santo Sacrificio de la misa algunas veces. Su tradición no deja de ser interesante. Un vecino de Vilosell perdió una noche en el juego cuanto poseía. Loco y furioso llegó a su casa y cogiendo un crucifijo que había sobre una arca se fue a una balsa de su propiedad, sumergiéndole en el agua, diciéndole:
- Ahógate en este sitio, ya que tú has sido la causa de que perdiera mi hacienda en el juego.
Y arrojó un salivaso a su divino rostro.
Al cometer tal afrenta, vióse el jugador envuelto en llamas. Lleno de terror dejó e Santo Cristo en la balsa y echó a correr sin dirección fija y preso de terror. A fin de apagar las llamas arrojóse a la presa de un molino. A sus gritos de socorro acudieron los molineros, los cuales le sacaron con mucha fatiga de la balsa, y confesó su delito arrepintiéndose de tal profanación.
Sus vecinos fueron en busca del Crucifijo, y no creyendo prudente que volviera a manos de su dueño, le erigieron esta capilla, la cual se venera a media hora de la villa."
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